Acrílico 65cmx92cm
Figura femenina emerge entre planos de color como un recuerdo que se resiste a desvanecerse. El vestido, de un naranja vibrante y encendido, es el corazón de la pieza, capturando la luz como si fuera un atardecer perpetuo que se niega a marcharse. Alrededor de ella, el lienzo se divide en contraste audaces: azules profundos como la nostalgia, verdes que susurran naturaleza y toques de blanco puro que parecen destellos de luz o retazos de olvido. No hay rostro definido ,solo una presencia sugerida, dejando que el gesto y el movimiento de las pinceladas narren una historia de introspección , donde la identidad se funde con el color y el instante se vuelve eterno en su trazo abstracto.




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